Pablo Oliete

Desarrollando el ecosistema Industria 4.0 es España


¿Qué busco con este blog?

Este blog refleja mi opinión personal y espero que sea también un vehículo de conexión con otras personas que, como yo, se sigan sorprendiendo del espectacular momento tecnológico que vivimos en España.

Pablo Oliete

Desarrollando el ecosistema Industria 4.0 es España


abril 21, 2020 Blog no responses #

Tertulia Héroes i40, la comunicación y el relato en tiempos de coronavirus

Tertulia Héroes i40, la comunicación y el relato en tiempos de coronavirus

Hace unos días celebramos la tercera Tertulia Online Héroes i40, puesta en marcha por tres miembros destacados de la Comunidad Fom Talent: la presidenta Sara Mediavilla, la profesora Soraya Paniagua y la Alumni, y responsable de Formación, Laura Sanz. Para esta edición, el tema elegido fue la comunicación y el relato en tiempos de coronavirus, un asunto que sigue generando preocupación y desconcierto en la sociedad española. La reunión estuvo moderada por la gran periodista, y excelente amiga, María Eizaguirre. Como ponentes iniciales participaron Mario TascónNatacha KucicEugenio Mallol y Paco Jariego.

Quiero dar las gracias a las tres organizadoras de la Tertulia Héroes i40, un proyecto que surgió por la inercia del momento de confinamiento que vivimos, pero que se ha convertido en uno de los eventos más creativos del panorama virtual. La Tertulia ha evidenciado el gran potencial, y el valor, de la Comunidad que yo mismo he ayudado a construir y a hacer crecer, la Comunidad Fom Talent. La primera edición nos permitió conocer el altísimo nivel de implicación de nuestros alumnos, Alumnis y empresas en el movimiento Coronavirus Maker, una de las mayores acciones solidarias que se han desarrollado en esta crisis sanitaria. La segunda Tertulia estuvo dedicada al papel crítico que está desempeñando el sector agroalimentario en la pandemia. Baste decir que más de la mitad de los miembros de la Comunidad trabaja en este ámbito.

Está siendo muy gratificante comprobar el caudal de talento, profesionalidad y solidaridad que hay en las gentes y empresas que conforman nuestra pequeña familia FOM.

Comunicación y relatos

Con respecto a la tercera Tertulia, que, como he comentado al inicio, versó sobre comunicación y relatos en tiempos de coronavirus, antes de plasmar mi opinión os dejo un resumen, muy sintético, basado en las conclusiones que me pasa Soraya Paniagua:

Debo decir que el debate comenzó por la vertiente empresarial, pero inmediatamente se movió a lo que realmente calienta los ánimos, la política. No obstante, me quedo con esta frase de Natacha Kucic que resume a la perfección cómo está siendo la comunicación corporativa en estos días:

El único relato posible para las empresas es dejar de pretender ganar dinero; eso sería obsceno”.

Mario Tascón, uno de los periodistas más reconocidos de nuestro país, trazó un marco general al describir el relato como “la historia que explica el mundo. El cuento que ayuda al ser humano a dar respuestas a las preguntas”. Mario considera que uno de los problemas del momento actual es, precisamente, la dificultad del relato al no haber eventos físicos y sí muchas matemáticas. Sacó a colación el último Study of Journalism del Instituto Reuters (que justo se acaba de publicar) y puso de relieve dos hechos interesantes, el primero es que España es uno de los países del mundo donde la gente menos cree a su Gobierno, y el segundo es que es uno de los países donde más se utiliza el WhatsApp.

Para Tascón, un problema añadido que vive la sociedad española es el descrédito de las cabeceras tradicionales y el gran uso de las redes sociales para consumir noticias. Tras calificar de “adormideras” las ruedas de prensa gubernamentales, Mario nos dejó esta sencilla y sabia frase: “El relato, cuanto más simple, más efectivo”.

Eugenio Mallol, director editorial de INNOVADORES By Inndux, fue contundente y demoledor: considera que los periodistas están cosechando todos los males que han sembrado en los últimos años. Según él, el periodismo ha abandonado sus principios, y a la audiencia, por un puñado de clics. Pero su énfasis argumental giró en torno a la gran polarización que existe en los medios, y la imposibilidad de ver las cosas con criterios compartidos.

Paco Jariego, que además de Físico y novelista es el presidente del Comité Asesor de FOM, tiene una idea muy cruda de la realidad actual, al considerar que nos están mintiendo deliberadamente: “El fin justifica la mentira, pero al final te estalla en la cara. Los mensajes cortoplacistas tienen mucho coste para los que los hacen”.

Natacha Kucic, directora de la Agencia de Comunicación First Draft, nos hizo recapacitar sobre los mensajes contradictorios que hemos estado recibiendo, además, por parte de la comunidad científica. Disculpó la labor de comunicación del Gobierno porque, precisamente, se ha sustentado en esa comisión de expertos que tanto ha variado de criterio. 

Mi opinión

A mí me sigue sorprendiendo que el relato del Gobierno siempre parta de una posición de “autocrítica cero”. Seguramente, porque todavía no he entendido que los relatos se construyen con el objetivo de distorsionar la realidad todo lo que se pueda hasta que tu audiencia perciba la realidad como tú quieres que la perciba.

En este sentido, el sábado pasado en la Sexta Noche, la ministra Reyes Maroto, nos explicó cómo el tejido industrial español estaba adaptándose de manera adecuada a la crisis de aprovisionamiento del #COVID19, y que, si existía cualquier desajuste, sería motivado por la falta de previsión de los gobiernos anteriores.

En estas últimas semanas he hecho un esfuerzo por destacar positivamente algunas actuaciones públicas en colaboración con el sector privado, como las realizadas por HERSILL y Escribano en colaboración con Ametic y la Secretaría General de Industria. Destacar el esfuerzo realizado en estos casos no significa que deje de ser muy crítico con la falta de planificación de recursos industriales para prever esta y otras posibles crisis. En España no existe un mapa de capacidades tecnológicas e industriales porque ningún gobierno hasta ahora lo ha trabajado. La ministra Reyes Maroto debe asumir que ha estado tiempo suficiente en el cargo para haberlo abordado.

Sobre la crisis, quiero dejar una de las reflexiones más certeras, y conocidas, del gran Albert Einstein:

“Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado”.

Próxima Tertulia

Por último, os invito a participar en nuestra próxima tertulia, el jueves 23 de abril a las 18:45 horas en el Bar Fom Alumni de Zoom. Hablaremos de cómo reinventar los negocios tras la COVID-19 con tres ponentes de lujo, Hugo Giralt, Ezequiel Navarro y Agustín J. Sáenz. No te la pierdas. Contaremos, de nuevo, con la insuperable periodista María Eizaguirre y, como no puede ser de otra manera, seguro que terminamos hablando del Gobierno 😉 Si tienes interés en asistir y no perteneces al grupo Fom Alumni en LinkedIn, contacta conmigo en privado para que te facilite las claves de acceso. 

marzo 6, 2020 Noticias no responses # , ,

“Son los Ecosistemas, estúpido”

“Son los Ecosistemas, estúpido”

Sobrecoge ver las devastadoras consecuencias de la pandemia provocada por el Covid-19. A las miles de víctimas se une la gran crisis económica que amenaza a todos los países del mundo, similar a la provocada por la segunda guerra mundial, según los analistas.

El coronavirus es un gigantesco cisne negro que nos ha desconcertado a todos, y ha evidenciado la debilidad de los países occidentales por su dependencia de las fábricas chinas. Vemos, con estupor, que lo que realmente necesitamos para salvar vidas son equipos de protección, test y respiradores.

En estos días aciagos, son numerosos los españoles que se hacen preguntas sencilla y lógicas: ¿por qué no se fabrican respiradores, test, mascarillas y trajes de protección en España? ¿no somos, acaso, un gran país industrializado?

Sí, claro que la industria española puede fabricar todo eso, pero es ahora cuando nos hemos dado cuenta de la falta de ecosistemas digitales y de que no sabemos quién hace qué. No tenemos un mapa de capacidades y necesidades industriales.

Resulta esperpéntico ver a las Administraciones públicas españolas, tanto al Gobierno Central, como a las Comunidades Autónomas, recurrir a la industria china como única alternativa, cuando podrían haber optado por nuestro propio ecosistema tecnológico, digital e industrial.

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Pero la sociedad siempre va por delante de la política, y la respuesta de nuestros empresarios está siendo impresionante. Las acciones de Amancio Ortega son las más conocidas, pero hay otras iniciativas que son para quitarse el sombrero, entre ellas la de Fama Sofás, la empresa de Yecla, liderada por mi admirado Félix López, que inmediatamente se ha puesto a confeccionar mascarillas. La de Plásticos Dúrex S.A., o Industrias Maxi, que están fabricando pantallas de protección facial. Empresas de automoción como Seat, que ya ha comenzado con la producción de respiradores, o Iveco que ha puestos sus impresoras a imprimir equipos de protección para sanitarios. La solidaridad también se ha contagiado y son infinitos los ejemplos a lo largo y ancho de nuestra querida España. 

Los ecosistemas digitales

Con respecto a los ecosistemas digitales, quiero recordar algunas de las lecciones aprendidas del profesor Gonzalo León. Para el profesor León, un ecosistema digital debe aglutinar múltiples actores, públicos y privados, con diferentes roles complementarios que generen interacciones sustanciales entre todos ellos, alrededor de flujos de conocimientos. Dependerá del despliegue de infraestructura TIC, y de la disponibilidad de recursos humanos cualificados. Igualmente, generará un impacto económico sustancial en un sector o área geográfica determinada.

Ahora, en medio del desastre, vemos las consecuencias del poco esfuerzo que hemos realizado, como país, en desarrollar estos ecosistemas. Me quejo, y lo volveré hacer cuantas veces haga falta, del absoluto desconocimiento que tienen nuestras Administraciones de los ecosistemas tecnológicos que les rodean.

Voy a formular algunas preguntas, a ver si alguien conoce una fuente pública en la que se pueda consultar:

1.- El parque de impresoras por tipología y capacidades de fabricación aditiva en España.

2.- Las empresas expertas en fabricación aditiva disponibles en España, por industria y por territorio.

3.- Las empresas con capacidad de diseño, implementación e industrialización de equipamiento electrónico desde cero. Por ejemplo, fabricación de electroválvulas.

4.- Las empresas especializadas en desarrollo de aplicaciones de geoposicionamiento y analítica de datos.

Pero ¿por qué no hay respuestas? Por dos motivos. Porque las Administraciones públicas, salvo honrosas ocasiones, como la del Instituto de Fomento de la Región de Murcia, no han hecho nada para clasificar este ecosistema. Y también, porque no estamos siendo capaces de utilizar las tecnologías disponibles. No estamos usando la analítica de datos para conocer cómo es, y dónde se ubica, nuestro patrimonio empresarial. La inteligencia artificial, de la que tanto nos gusta hablar, está disponible para algo.

Durante la campaña electoral de 1992 en EE.UU., el estratega de Bill Clinton, James Carville, utilizó una frase mítica que resultó decisiva para derrotar a Bush: “Es la Economía, estúpido”. Recupero ahora esa misma frase, pero adaptada al contexto español: “Son los ecosistemas, estúpido”.

En noviembre 2015, mi colega Bruno Cendón (actual directivo en Facebook) y yo, participamos en el primer informe sobre la industria conectada en España, para Fundación EOI. En ese documento, que tuve el honor de coordinar, recomendábamos, a las Administraciones públicas, la elaboración de un mapa de capacidades tecnológicas y necesidades industriales. Poco caso hicieron. Hoy, en plena pesadilla por coronavirus, hubiese sido la herramienta clave para evitar todo este agobio de pedidos a China, además el gasto se quedaría en casa.

Pero aún estamos a tiempo, ¿Por qué no lo hacemos?

febrero 20, 2020 Noticias no responses # ,

Stop desahucios en la industria española

Stop desahucios en la industria española

No hace falta contratar un minucioso estudio a una consultora molona para saber que la inversión tecnológica en la industria española ha decrecido en los últimos dos años. Solo hay que visitar las fábricas para evidenciar esta realidad.

El motivo fundamental de esta crítica situación es la ausencia de ‘directivos 4.0’, de líderes capacitados para abordar los desafíos tecnológicos. Por desgracia, lo que se lleva ahora es la ignorancia compartida sobre la Industria 4.0.

La paralización de las inversiones a nivel industrial comenzó en el sector de la automoción. Son numerosos los expertos que sitúan el inicio de esta crisis en las declaraciones de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en julio de 2018. En sede parlamentaria, la actual vicepresidenta cuarta afirmó categórica y textualmente que el “diésel tenía los días contados”. Desde mi punto de vista, estas manifestaciones fueron la excusa perfecta, pero creo que había motivos más profundos que una frase poco acertada.

Otro motor de desinversión ha sido el Brexit. A este segundo capítulo de nuestro declive industrial se suman otras áreas de actividad, además de la automoción. Son muchas las empresas españolas que dependen, en mayor o menor medida, del mercado británico, pero la incertidumbre no les ha permitido acometer nuevas inversiones, no tenía ningún sentido.

A todo esto se sumaron las advertencias de ralentización del sector de la construcción, y la injustificada restricción al crédito por parte de las entidades financieras. Los economistas sabemos que los primeros síntomas de una crisis económica aparecen cuando las entidades de crédito comienzan a mostrar sus miedos. ¿Cuántas empresas han visto reducidas sus pólizas de crédito en el último año?

Hay muchos más motivos que explican la paralización de la industria española. Pero, desde mi punto de vista, la razón más importante es la inacción ante la transformación digital y la adopción de la Industria 4.0. Una inacción de carácter político y también de visión por parte de las cúpulas directivas de las empresas.

Este argumento se refuerza con una noticia que se publica mientras escribo este artículo: la resolución del Programa Reindus del Ministerio de Industria. El Ministerio acaba de conceder 221.269.159 euros de ayudas a 183 proyectos de inversión industrial. ¿Saben cuántas de esas iniciativas tienen que ver con la implementación de tecnologías para la Industria 4.0? La respuesta es muy desalentadora: tan solo tres.

La industria española tenía un reto, tenía una estrategia tecnológica. En noviembre de 2015, la entonces secretaria general de Industria, Begoña Cristeto, puso en marcha la iniciativa del Gobierno de España en Industria 4.0. En aquel momento, no hace tampoco tanto tiempo, la fórmula de financiación fue la colaboración público-privada. El Banco Santander, Telefónica e Indra ayudaron a que la estrategia viera la luz. La sustitución del ministro Soria por De Guindos dejó un tanto aparcada la iniciativa, y otros temas tuvieron más prioridad para el nuevo titular de la Cartera.  El reto era facilitar la transformación digital de nuestra industria y la adopción de la Industria 4.0. Es evidente que no lo hemos conseguido.

La ignorancia compartida

La iniciativa española en Industria Conectada no ha sido prioridad en la agenda política de los tres últimos gobiernos. Pero tampoco ha tenido protagonismo en los planes estratégicos de las empresas. Los directivos no han considerado prioritario diseñar y ejecutar una hoja de ruta en transformación digital.

Por otra parte, muchos de los proyectos de trasformación que se han acometido han supuesto un esfuerzo superior a lo previsto, sobre todo en recursos humanos. También hay un grave problema de retraso en la implantación. Conozco varias iniciativas que, aún hoy, no pueden justificar el esfuerzo realizado. La variable económica es lo menos importante. Por desgracia para los proveedores tecnológicos, la inversión hasta ahora ha sido baja. Ha habido más de apuesta innovadora por parte de los proveedores, que de presupuesto por parte del empresario.

Ante este panorama tan desolador, cabe hacernos una pregunta básica: ¿por qué? Mi respuesta se resume en una frase también muy básica: “Por la ignorancia compartida”. Parece una frase dura y un tanto categórica, pero para confirmar esta afirmación tampoco necesitamos contratar un estudio de mercado. Es la realidad. Los altos ejecutivos de las empresas no están capacitados para abordar el reto de la Industria 4.0 y, así, es muy difícil que accionistas y grandes corporaciones inviertan en la transformación productiva de nuestras industrias.

La realidad que nos encontramos, cuando visitamos polígonos industriales, es que los ‘héroes’ de la Industria 4.0 en España financian sus proyectos a base de ahorrar pequeñas partidas del presupuesto de mantenimiento, de los servicios recurrentes y de apretar al límite al proveedor tecnológico. Lo mismo ocurre con la contratación de nuevos perfiles profesionales. Cuando preguntas «¿cómo contrataste a ese científico de datos?», la respuesta es: «Para mi dirección no es un científico de datos, es un ingeniero electrónico». Así es todo.

Estimados ejecutivos, por favor, tómense en serio la Industria 4.0. Ya sé que no se sienten cómodos protagonizando esta nueva etapa de su organización, pero es una necesidad. Solo se me ocurre un consejo: o apuestan de manera urgente por su formación, para que las empresas que dirigen puedan competir en el futuro, o dejan paso a las personas que se han capacitado en los últimos cinco años, muchos de ellos serán, probablemente, sus mandos intermedios. Si su opción es la primera, tienen una oportunidad única, este mes de marzo, en el Programa Directivo en Industria Conectada de la Universidad de Navarra y Fom Talent, que se impartirá en el Campus de Madrid. Créanme, por experiencia sé de lo que hablo y, por eso, este artículo se titula “Stop desahucios en la industria española”.

Publicado en Innovadores (La Razón).